CON PELOS Y SEÑALES II Proyecto Rewilders // Capítulo 2 // España This article is also available in English

No en vano se venía anunciando la llegada del otoño. Ocurrió tras una noche especialmente fría en la que las cimas de los picos más altos de la cordillera amanecieron nevados.

Desde ese momento ya nada volvió a ser igual, los cerezos perdieron sus hojas y los abedules amarillearon. De repente los vencejos abandonaron los cielos y las setas se adueñaron pacientemente de las mismas praderas en las que los venados comenzaban a congregarse para la berrea.

Se volvió habitual el pasar largas horas en la penumbra de la tienda de campaña mientras que, afuera, el aguacero torpedeaba sobre una tela impermeable tan fina que parecía imposible que nos mantuviera secos.

El chubasquero era nuestra segunda piel, las botas parecían estar hechas de barro.

“… la climatología extrema y el agotamiento hacen mella tras un mes y medio caminando.”

La última semana la habíamos pasado rastreando osos en el Valle de Laciana y ahora nos adentrábamos en un Somiedo húmedo y neblinoso. Hasta el momento todos los esfuerzos por avistar al plantígrado continuaban resultando ineficaces y el mal tiempo no hacía sino que dificultar el seguimiento todavía más.

Unos trescientos ejemplares dispersos en 5.000 km² de escarpada espesura.

La búsqueda nos acarrea innumerables penurias, la climatología extrema y el agotamiento hacen mella tras un mes y medio caminando, pero sabemos que el peor de nuestros males resulta anecdótico comparado con lo que sufren algunas de las especies por las que hoy estamos aquí.

Paso a paso nos hemos estado acercando a un esperado encuentro y muy pronto nos reunimos con los técnicos de la Fundación Oso Pardo (FOP).

Con casi tres décadas de experiencia, la FOP inició su labor en un momento en el que el oso se encontraba en peligro crítico de extinción a nivel nacional. Siglos de persecución, envenenamientos y destrucción del hábitat parecían haber concluido en la completa aniquilación de la especie en su último reducto viable: la Cordillera Cantábrica.

Desde aquel entonces, retiraron 1541 trampas ilegales del campo y denunciaron a 151 cazadores furtivos. Adquirieron en copropiedad 112 km² de monte y compraron 131 fincas en las cuales plantaron más de 230.000 árboles frutales exclusivamente para alimentación de los osos. Se volcaron en labores de sensibilización, trabajaron con las administraciones y crearon las Patrullas Oso; encargadas principalmente de la vigilancia y el seguimiento de la especie.

¿Resultados? La población de úrsidos se multiplicó hasta cuadruplicarse.

“Siglos de persecución, envenenamientos y
destrucción del hábitat…”

“… una historia de éxito en la conservación de una de las especies más emblemáticas…”

Durante días acompañamos a los técnicos en su patrullaje diario. Visitamos antiguas minas de carbón en proceso de regeneración, comprobamos el desarrollo de diversas reforestaciones y pasamos largas jornadas al acecho tras los telescopios y los prismáticos.

Rebecos y jabalíes, vacas y zorros… hasta que una mañana, ya cuando nadie lo esperaba, ese joven osezno apareció al otro lado de la montaña, zanjando para nosotros una historia de éxito en la conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la fauna ibérica.

Pero no todas las especies tuvieron la misma suerte y para algunas la ayuda no llegó a tiempo. Para el ave voladora más grande del continente no hubo defensores, solo atacantes.

El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) fue asediado por su singularidad, pues para muchos cazadores un ave dorada de casi tres metros de envergadura representaba un trofeo irresistible.

Pero la fuerza definitiva que condenó a este ave a la extinción fue su estrecho vínculo con la ganadería tradicional de montaña, especialmente la caprina y la bovina.

El quebrantahuesos es una de las cuatro especies de buitres que habitan la península, y su dieta se basa exclusivamente en cadáveres. Aunque a diferencia del buitre leonado, del buitre negro y del alimoche; que se alimentan de materia blanda, el quebrantahuesos lo hace principalmente de hueso y cartílago.

En una carroñada, este ave se mantiene apartado observando pacientemente como las otras se alimentan y, para cuando el cadáver está limpio, entra a escena con su majestuoso porte. Donde para los demás ya se ha acabado el festín, para él todavía acaba de comenzar.

Paradójicamente la misma especialización que le sirvió para no tener competidores durante milenios, le condenó en tan solo unas décadas cuando se inició el éxodo rural y las reformas agrarias.

Cuanta menos gente vivía en los pueblos, menos ganado había en las montañas. Los pocos pastores que se quedaron renunciaron a las artes tradicionales y simplificaron su trabajo, abandonaron la cría de oveja y de cabra – que requería de mayores atenciones y resultaba menos rentable – y optaron por vacas y caballos a los que podían dejar pastando en las montañas durante la mayor parte del año.

Sin vigilancia ni protección, el lobo encontró en el ganado el alimento que los cazadores le habían arrebatado y los ganaderos no tardaron en responder: los cebos envenenados diezmaron las poblaciones de lobo, pero aniquilaron la de quebrantahuesos.

“… los cebos envenenados diezmaron las poblaciones de lobo, pero aniquilaron la de quebrantahueso…”

“… reclamando con su retorno el derecho a vivir libres…”

60 años después de que el último quebrantahuesos hubiese sido arrancado de los cielos de la Cordillera Cantábrica, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) comenzó a trabajar en los Picos de Europa.

Hoy, gracias a la incontestable dedicación de esta fundación y a una metodología pionera, 26 ejemplares habitan de nuevo entre las cumbres cantábricas, reclamando con su retorno el derecho a vivir libres, a salvo de la presión humana en el medio natural.

Actualización: Desde nuestra visita hasta la publicación de estas crónicas, dos osos han muerto atropellados, dos más han sido abatidos en sendas cacerías y un quebrantahuesos ha fallecido electrocutado en una línea de alta tensión.

UBICACIÓN: CORDILLERA CANTÁBRICA, ESPAÑA, EUROPA
MODALIDAD: BACKPACKING
DISTANCIA: 498 KILÓMETROS
DURACIÓN: 70 DÍAS
GASTO TOTAL: 138,6 €
GASTO POR PERSONA Y DÍA: 0,99 €

x2 cepillos de bambú
Pasta de dientes ecológica
Jabón sólido ecológico
Champú sólido ecológico
Peine
Cortauñas de acero inox
Copa + braguitas menstruales
x2 Pañuelos de tela

Vendajes
Gasas
Esparadrapo
Tiritas
Tiritas de aproximación
Apósitos
Povidona iodada
Bálsamo labial
Amoxicilina
Paracetamol
Penicilina en crema
Guantes de latex
Manta térmica

Prismáticos Opticron
Trípode
Lápiz y libreta
Cartera y documentación
Herramienta multifunción
Hilo y aguja
Pegamento y sellador de costuras

Agnes Soboń

1988, Polonia

Diseño y revelado
agnes.sobon

Brais Palmás

1989, España

Narración y fotografía
  brais.palmas

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